Error y Engaño

3 mayo, 2013 16:45/ no comments

Error y engaño

Teresa tenía quince años cuando se dejó seducir por las promesas de un donjuán que, después de dejarla encinta, la abandonó. La muchacha quiso tener el niño y, aunque su familia le prestó el apoyo material que necesitaba, no le ahorró ningún sufrimiento, recordándole constantemente que había traído el deshonor a su casa. En el pequeño pueblo de mentalidad tradicional donde vivía todos los movimientos de Teresa fueron limitados: cuanto menos se la viera por la calle, sobre todo si iba con el niño, mejor. La situación le resultaba tan asfixiante que en un momento intenso de depresión intentó quitarse la vida.

Poco antes de que Teresa cumpliera diecinueve años, Pedro se le declaró. Era vecino suyo y estaba dispuesto a casarse con ella y a acoger al niño como propio, a todos los efectos. A Teresa no le gustaba Pedro, así que le rechazó. Cuando su familia se enteró de que no tenía ninguna intención de aceptar la propuesta de Pedro, empezaron a presionarla para que se casase con él. Con su insistencia avivaron en ella los sentimientos de culpabilidad por el error cometido en su adolescencia y la infamia que había llevado a su casa. Propiamente no hubo amenazas, sino una labor de persuasión constante y de continua presión, basada en un chantaje moral implícito: avivando el remordimiento de Teresa por haberse dejado seducir, por el disgusto dado a sus padres y por la ayuda sacrificada que le venían prestando desde entonces para sacar adelante al niño. Teresa terminó cediendo ante estas presiones y celebró un matrimonio que no quería con un hombre al que no amaba. La vida conyugal no duró mucho y estuvo caracterizada por una actitud de rechazo por parte de Teresa hacia Pedro (sabedor desde el principio de la aversión que ella sentía hacia el matrimonio), que también se manifestó en que procuró evitar las relaciones íntimas con el, y todas las veces que accedió a tenerlas se aseguró de que no vendría la prole que Pedro quería.

En este caso se pueden observar muchos aspectos que pueden influir en la validez de un matrimonio. En primer lugar, hay que plantearse qué tanto influyen las presiones familiares para que Teresa acepte el matrimonio con Pedro. Es verdad que éstas no son amenazas propiamente dichas, y que no implican violencia física, pero ¿privan a Teresa de su libertad? ¿Puede Teresa elegir libremente la vida conyugal con Pedro si tiene tras ella la presión de su familia? Y, ¿por qué esta presión puede considerarse abusiva? Por otro lado, ya que Teresa ha aceptado casarse con Pedro, podemos preguntarnos si su unión es verdaderamente conyugal. Teresa no consiente en realizar los actos propios para la generación de una nueva vida, quizá por miedo a que un hijo con Pedro cause el rechazo del hijo que ella tuvo en la adolescencia. En caso de que quisiéramos determinar la validez del matrimonio, ¿cuál razón tendría más peso: que el matrimonio haya sido contraído sin respetar la libertad de Teresa, o que ella sea incapaz de asumir el amor conyugal al excluir la prole?